¡PECAS!

Dios tiene maneras creativas y aún divertidas para comunicarse con nosotros, para llamar nuestra atención y guiarnos... sólo tenemos que estar atentos y, por supuesto obedecerle. Esto nos muestra la anécdota de Juan, un joven creyente a quien le habló Dios de una manera muy singular.
Juan aguardaba el autobús para regresar a casa. Aburrido por la larga espera, comenzó a mirar a su alrededor. Cerca de donde él se hallaba había un puesto de revistas y Juan echó un vistazo por las diferentes ediciones, y, de manera casi imperceptible, sus ojos lograron captar portadas de revistas pornográficas que se

vendían allí. El muchacho, amante de Dios, retiró por supuesto, la vista de aquellas publicaciones rápidamente.
No obstante, los minutos pasaban y el autobús continuaba sin llegar. Juan volvió a mirar, esta vez, de manera un poco más detenida las revistas y, se detuvo un poquitín más de tiempo en las portadas donde aparecían fotografiadas chicas guapas semidesnudas. Así como el tiempo pasaba, Juan regresaba la vista a esas revistas y antes de que se diera cuenta se hallaba analizando con más detalle aquellas fotografías que comercialmente se conocen como eróticas o "artísticas". De pronto, la bocina de un camión materialista provocó un sobresalto en Juan; el chofer, al pasar por la calle había sonado la bocina y Juan, dando un brinco por el susto, miró hacia el camión instantáneamente.
Lo que sucedió a continuación dejó sin aliento al muchacho, escrito en camión se hallaba la siguiente frase:  ¡Pecas!
Seguramente, el dueño de aquel transporte lo había rotulado así debido a algún apodo suyo o de algún familiar (en algunas poblaciones se le dice así a las personas que tiene muchas "pecas", pequeños lunares por toda la cara y extremidades), pero para Juan el mensaje fue directo: ¡PECAS!
Reaccionó como un soldado de Dios: "Sí, Señor, tienes razón, estoy pecando, perdóname por quedarme mirando esas revistas".
Y, acto seguido, se alejó lo más que pudo del puesto, sorprendido y atónito de la manera en que había sido librado de la tentación: Dios había echo sonar una bocina para captar su atención y luego dio el mensaje contundente!!!

1 Corintios 10:13
"No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar
."

 

LA CARCEL DE LA NECESIDAD

La prisión de la necesidad. Ha visto sus prisioneros. Tienen «necesidad». Siempre necesitan algo. Quieren algo más grande. Más hermoso. Más rápido. Más delgado. Necesitan.
No es mucho lo que necesitan. Sólo quieren una cosa. Un nuevo trabajo. Un nuevo automóvil. Una nueva casa. Una nueva esposa. No quieren mucho. Sólo una cosa.carcel
Con sólo «una cosa» serán felices. Y tienen razón: serán felices.
Cuando tengan «una cosa» saldrán de la prisión. Entonces sucede algo. El olor a carro nuevo se desvanece. El nuevo empleo se envejece. Los vecinos compran un televisor más grande. La nueva esposa tiene malos hábitos. La chispa se esfuma, y antes que usted se dé cuenta, otro exconvicto quebranta su palabra y regresa a la prisión.
¿Está usted en la prisión? Sí, si se siente mejor cuando tiene más y peor cuando tiene menos. Si su felicidad procede de algo que deposita, conduce, bebe o come, reconózcalo: usted está en una cárcel, la cárcel de la necesidad.
Esa es la mala noticia.
La buena es que tiene una visita. Y su visita tiene un mensaje que puede darle la libertad. Vaya a la sala de visitas.
Tome asiento, y vea al otro lado al salmista David.
Le hace señas para que se incline hacia él. «Tengo un secreto que contarte», susurra, «el secreto de la satisfacción: "Jehová es mi pastor; nada me faltará"» (Salmo 23.1).
David encontró los pastos donde va a morir el descontento. Es como si dijera: «Lo que tengo en Dios es más grande que lo que no tengo en la vida».
Salga de esa prisión hoy mismo y viva con alegría y satisfacción. La satisfacción real no está en las cosas, sino en Dios que todo lo llena. NO siga más preso y sea Libre en Él.

 

EL FRENO Y EL ACELERADOR

La vida, en cierto sentido, es como un automóvil, pues entre otras cosas importantes se precisa de un freno y un acelerador.

 De un freno para evitar ir de cabeza al desastre y de un acelerador para llegar alguna parte. 

En la vida tenemos a veces que frenar y decir NO a muchas cosas.  Pero también tenemos que decir SI a otras muchas positivas.  Tenemos que dejar de hacer lo que no conviene y hacer lo que sí conviene. 

Algunas personas pretenden ser neutrales; no hacen nada malo, pero tampoco hacen nada bueno.  Tienen el freno bien apretado, pero ignoran la enorme importancia del acelerador.  ¡Bienaventurado el que sabe manejar ambos con sabiduría!

 

ESCUELA DOMINICAL

8:30 am y 10:30 am

Bosquejo

.     1. Autoridad para perdonar pecados

2. Señor del sábado
(Marcos 2:23-28; 3:1-5)

3. Autoridad desde el cielo
  (Marcos 11:27-33)

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